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miércoles, 12 de junio de 2019

Origen de la Autopoiesis

Humberto Mutarama

El concepto autopoiesis surge de una pregunta que se hizo el biólogo chileno Humberto Mutarama y al no hallarle una respuesta que le satisficiera se propuso él darle respuesta. Esa pregunta es:

¿Qué es la vida?

La pregunta es tan antigua que parece extraño que alguien contemporáneo haya podido dar una respuesta tan radicalmente innovadora como para influenciar áreas del conocimiento tan dispares como la neurociencia, la sociología, la computación, la literatura y la filosofía.

Ese hombre es el biólogo chileno Humberto Maturana y su teoría, desarrollada hace casi 50 años en conjunto con su exalumno y compatriota Francisco Varela, se llama "autopoiesis".

"La pregunta básica que me hice fue qué es lo vivo y qué muere, o qué tiene que estar pasando en su interioridad en un ente para que yo, mirándolo desde afuera, pueda decir que es un ser vivo", dijo Maturana a BBC Mundo.

Su teoría, publicada en una serie de trabajos desde principios de los años 70, fue "revolucionaria porque dio una respuesta para lo que antes no había", agregó.

Crearse a uno mismo 

La obra de Maturana se centra en un término que acuñó combinando dos palabras del griego: "auto" (a sí mismo) y "poiesis" (creación). 

"Los seres vivos somos sistemas autopoiéticos moleculares, o sea, sistemas moleculares que nos producimos a nosotros mismos, y la realización de esa producción de sí mismo como sistemas moleculares constituye el vivir", afirmó el biólogo. 



Según su teoría, todo ser vivo es un sistema cerrado que está continuamente creándose a sí mismo y, por lo tanto, reparándose, manteniéndose y modificándose. 

El ejemplo más simple quizás sea el de una herida que sana.

La prestigiosa Enciclopedia Británica, que enlista a la autopoiesis como una de las seis grandes definiciones científicas de vida, explica: "A diferencia de las máquinas, cuyas funciones gobernantes son insertadas por diseñadores humanos, los organismos se gobiernan a sí mismos".

"Los seres vivos -agrega- mantienen su forma mediante el continuo intercambio y flujo de componentes químicos", los cuales son creados por el propio sistema.

Pero Maturana y Varela no solo respondieron qué es la vida, sino también qué es la muerte.

La autopoiesis, dijo Maturana a BBC Mundo, "tiene que estar ocurriendo continuamente, porque cuando se detiene, morimos".

El científico filósofo 

"Antes usted le preguntaba a un biólogo cómo es un ser vivo y no sabía qué contestar", contó Maturana. Sin embargo, tras publicar su teoría, "el vivir pasó a ser explicable"

"Es un fenómeno de una dinámica molecular que constituye entidades discretas que son los seres vivos", dijo el biólogo, quien también se define como filósofo. De hecho, las palabras de Maturana muchas veces suenan más a una reflexión intelectual sobre la vida que a una definición científica y objetiva de la misma.

Por ejemplo, para explicar ese cambio de paradigma que incitaron, afirmó: "Lo central es mirar el modo de vivir entre las distintas clases de seres vivos y eso contesta la pregunta de qué es estar vivo: no es la vida como una entelequia, sino que es la vida o el vivir como un proceso".


martes, 11 de junio de 2019

Autopoiesis

Humberto Maturana
Es la capacidad que tiene un sistema para, a pesar de no estar en equilibrio, mantener una estabilidad estructural absorbiendo energía del entorno o autorregulándose continuamente. Al igual que los seres vivos, los sistemas autopoiéticos son capaces de mantener su autonomía y una continuidad de sus pautas.

 El concepto de autopoiesis fue formulado por el biólogo chileno Humberto Maturana al intentar dar una definición a la organización de los organismos vivos. Un sistema vivo, Propiedades y Características Según Humberto Maturana, se caracteriza por la capacidad de producir y reproducir por sí mismo los elementos que lo constituyen, y así define su propia unidad: cada célula es el producto de un retículo de operaciones internas al sistema del cual ella misma es un elemento; y no de una acción externa.

La teoría de los sistemas sociales adopta el concepto de autopoiesis y amplía su importancia. Mientras en el ámbito biológico se aplica exclusivamente a los sistemas vivos, según Luhmann se individualiza un sistema autopoiético en todos los casos en los que se está en la posibilidad de individualizar un modo específico de operación, que se realiza al y sólo al interior. De esta manera se individualizan dos niveles ulteriores de constitución de sistemas autopoiéticos, caracterizados cada uno de ellos por operaciones específicas: sistemas sociales y sistemas psíquicos.

Las operaciones de un sistema social son las comunicaciones, que se reproducen con base en otras comunicaciones reproduciendo de esta manera la unidad del sistema, mientras no se presenten comunicaciones fuera de un sistema social. Las operaciones de un sistema psíquico son los pensamientos y no se dan pensamientos más allá del interior de una conciencia.

Todos los sistemas autopoiéticos se caracterizan por la clausura operativa. Con este concepto se indica el hecho de que las operaciones que llevan a la producción de elementos nuevos de un sistema dependen de las operaciones anteriores del mismo sistema y constituyen el presupuesto para las operaciones ulteriores: esta clausura constituye la base de la autonomía del sistema en cuestión y permite distinguirlo de su entorno. Sólo una conciencia puede pensar (pero no puede transferir sus propios pensamientos al interior de otra conciencia, debe pasar por la comunicación). Vida, pensamiento y comunicación son niveles distintos de autopoiesis, caracterizados cada uno por la propia autonomía.

Las tres propiedades fundamentales que caracterizan al fenómeno autopoiético son:


  1. La autonomía; una autonomía de lo orgánico que significa que sólo desde la perspectiva de la célula se puede determinar lo que le es relevante y, sobre todo, lo que le es indiferente.
  2.  La clausura operacional; las operaciones son cerradas y sus componentes son producidos en el interior de un proceso recursivo que se lleva a cabo dentro de una retícula clausurada. 
  3. La autoconstrucción de estructuras; es decir, en la célula, en la producción de sus propios cambios estructurales, no existe una intervención causal del entorno en el sistema sin que el mismo sistema lo provoque; todo cambio de estructuras es autoinducido.